Diatribas Inconexas: No es azul la puerta

Con un poco de valentía me acerqué a la puerta, a pesar de las voces miedosas: decían que si entraba, nunca podría salir aunque lo quisiera; que es una modestia innecesaria para mí. Sin embargo vi un destello por la rendija y entré.
A mi lado conseguí metales oscuros, frecuencias extáticas, redobles antinatura. Presencias específicas puras y mezcladas, todas agrupadas y conflictuadas entre sí. Chispazos en la interfase y barreras de aire. Cada uno resultaba tentador como la botella con el letrero “Bébeme”. Pero lograr la residencia eterna requería conservarse en una cápsula, y permanecer en ella era perderse.
Así que decidí acortar mi existencia, mientras tomaba de cada uno. Preferiría morir a dquedarme sellado eternamente, y luchar incesante por encerrar a todos aquellos que crucen la puerta.
Yo tomo de ellos y ellos toman de mí, y permítanme la falta de modestia, pero me siento aún más vivo que en la cápsula. Y, ¿sabes algo? Nada humano sobrevive.
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